El renacimiento de Luis Cendoya tras el cierre de los Altos Hornos

La historia de las fallas de Sagunto está muy relacionada con la historia de una de sus comisiones más emblemáticas de la comarca: la falla Luis Cendoya del núcleo del Port. Y es que la fiesta fallera en la capital del Camp de Morvedre llegó, precisamente, con la creación y nacimiento de esta comisión en el año 1927. A pesar de que la falla más antigua de la comarca, según la documentación encontrada, se plantó en la localidad de Estivella, Luis Cendoya es la comisión más antigua de las que, actualmente, plantan sus monumentos, con casi nueve décadas de historia y miles de integrantes que han pasado por su censo.
Como recordaba el escritor Emili Llueca Úbeda en su libro «Història de les falles al Camp de Morvedre 1927-2002», los inicios de las fallas en la ciudad se sitúan en 1926, cuando los vecinos del Port de Sagunt, Antonio Blasco y Francesc Cervantes, se interesaron por conocer de cerca el mundo de la fiesta josefina y visitaron diversos talleres falleros de Valencia. Como consecuencia de esta visita, vecinos de las calles Llibertat, Luis Cendoya y otras se agrupan para formar una comisión fallera que planta sus monumentos al año siguiente. Ahí es donde nace la falla Luis Cendoya del Port de Sagunt.
Además, Llueca relataba que la primera falla que se plantó en este núcleo de población lo hizo en la calle Poeta Llombart, frente al actual número 52, un monumento que construyeron entre Antonio Blasco, Francisco Cervantes, Ángel Xirivella, Bautista López, Pedro J. Redón, Pascual Gómez y Vicent Rams, con ninots vestidos con ropa cosida por sus mujeres y con la crítica y los bocetos realizados por Francisco Cervantes.
Aunque no se conservan documentos sobre algunas semanas falleras de años posteriores, sobre todo de los ejercicios 1928 y 1929, sí hay constancia de que la comisión Luis Cendoya continuó plantando durante las siguientes décadas con unos monumentos bastante reivindicativos, como manda la tradición josefina, en los que reclamaban, entre otros aspectos, la creación de una banda de música y la reparación de las calles o del alcantarillado. Asimismo, esta comisión de la comarca ha tenido entre sus miembros a conocidas personalidades de la ciudad, como fue el caso del poeta Rafael Presencia i Pla, que presidió la falla Luis Cendoya en el año 1947.
Muchos fueron los ejercicios en los que esta comisión de la comarca plantó sus monumentos, que trasladó precisamente a su emplazamiento actual, en la plaza 1er de Maig del Port de Sagunt. Aunque la historia de Luis Cendoya durante las décadas de los 50 y 60 no está completamente documentada, a partir de 1970 los historiadores falleros ya tienen toda la información sobre esta comisión a su alcance, dado que fue el momento en que la actividad fallera de Luis Cendoya se intensificó, hasta llegar a los inicios de los años 80. Asimismo, la falla Luis Cendoya tiene el honor de ser una de las primeras comisiones que formaron parte de la Junta Fallera de Sagunto, creada en el ejercicio 1972-1973 gracias a la iniciativa de Luis Cuadau Marco, y de que la primera Fallera Mayor Infantil de esta entidad también fuera una de las integrantes de esta comisión, más concretamente su hija Mª Ángeles Cuadau Asensi.
Relación con los Altos Hornos. Es un hecho que la historia del Port de Sagunt se encuentra estrechamente ligada a la de la empresa Altos Hornos de Vizcaya, una empresa siderúrgica que marcó el día a día de todos los vecinos de la ciudad, y la fiesta fallera no fue una excepción en esta materia. Es importante recordar que, en 1971, esta empresa cambió su nombre, pasando a llamarse Altos Hornos del Mediterráneo, mercantil que se constituyó a partir de las instalaciones de Altos Hornos de Vizcaya S.A. en el Port de Sagunt. En su creación también participaron U.S. Steel y un grupo de bancos y cajas de ahorros.
Los más mayores de la localidad recuerdan con cierta estima lo que significaba esta empresa para los vecinos de la ciudad. El sonido de la sirena de «fábrica» marcaba el tiempo de la ciudadanía sin que fuera necesario estar pendiente del reloj. Supuso un gran motor económico durante muchos años para la capital del Camp de Morvedre, al dar trabajo a la gran mayoría de los ciudadanos de la localidad y a quienes venían de otras ciudades españolas, y también marcaba una especie de jerarquía entre los habitantes de la ciudad, ya que algunos de ellos tuvieron unos privilegios que el resto no podía conseguir. Pero la llegada de la crisis afectó muy negativamente a esta empresa, una crisis que provocó que, el 4 de febrero de 1983, el Consejo de Ministros decretara el cierre y desmantelamiento de los Altos Hornos.
Esta medida, y la posterior reconversión industrial, afectaron también a la mayoría de los vecinos del Port de Sagunt, que se movilizaron masivamente. Se hicieron alrededor de quince huelgas generales en 1983, se cortó la autopista A-7, se llevaron a cabo numerosas manifestaciones —algunas de ellas en Madrid, que todavía se recuerdan mucho en la capital del Estado—, e incluso un encierro en el pleno municipal saguntino. Así pues, de la misma manera que la ciudadanía sufría las consecuencias de este cierre, también lo hizo la falla Luis Cendoya.
Es bien cierto que esta comisión, que estaba presidida en aquel año por Santiago Garrido, plantó sus monumentos durante la semana fallera de 1983, pero esta fue la última hasta el final de la reconversión industrial. Además, durante la semana fallera de este año se produjo un momento muy crítico de la historia de la ciudad, ya que el 18 de marzo de 1983 el director de Altos Hornos del Mediterráneo, José María Lucía, acudió personalmente al Port de Sagunt para ordenar a los trabajadores que depusieran su actitud reivindicativa después de que se decidiera el descenso de la producción para conseguir, de forma gradual, el cierre de la empresa. Esta visita finalizó con el directivo rescatado por la policía después de estar retenido en las instalaciones del Casino durante doce horas junto a los miembros del Comité de Empresa, ya que, según relatan algunos historiadores, cerca de veinticinco mil personas, entre las que se encontraban también falleros, acudieron a los alrededores de este edificio de la ciudad para protestar por esta situación.
Tras las fallas de 1983-1984, como cuenta el actual presidente de Luis Cendoya, Antonio Fresno Ortiz, las cosas se complicaron para esta comisión de la ciudad. En un primer momento, decidió tomar las riendas de la falla José Barba del Fresno, pero la situación en que estaba la ciudad y los trabajadores de Altos Hornos del Mediterráneo, entre los que se encontraba Barba y otros falleros de la comisión, finalmente provocó la disolución de Luis Cendoya, que no plantaría sus monumentos durante el periodo que supuso la reconversión industrial en el Port de Sagunt, es decir, los ejercicios 1983-1984 y 1984-1985. En estas fechas la fiesta josefina continuó en la localidad gracias al trabajo del resto de comisiones falleras que existían en aquel momento.
Reconstitución de Luis Cendoya. Fue, precisamente, durante la ofrenda de flores a la Mare de Déu dels Desamparats de las fallas de 1985 cuando un grupo de antiguos falleros de Luis Cendoya que se había reunido en la plaza 1er de Maig para ver el acto empezaron a hablar sobre la idea de retomar esta comisión. Es por este motivo por el que se reunieron con determinadas personas que ya habían sido las responsables de llevar adelante esta falla antes de la parada ocasionada por la reconversión industrial, para comunicarles su intención de volver a hacer de la falla Luis Cendoya una realidad en la misma demarcación en la que había estado plantando hasta 1983.
Así pues, todos ellos se reunieron en el bar Brillante, situado en la misma plaza 1er de Maig, donde marcaron unas líneas de actuación para que la reconstitución de Luis Cendoya se hiciera de tal manera que pudiera durar muchos años, que fuera una recuperación de una comisión para un futuro muy amplio. En esta reunión estuvieron presentes Amado Vicente, Silvestre Borrás, José Barba, Benjamín Sancho, Miguel Ángel Herrera, Antonio Fresno, Miguel Ángel Campanario, José Sanchis, Francisco Encarnación y Juan Baeza, entre otros.
En este encuentro se decidió llevar a cabo dos iniciativas que permitirían la permanencia de esta comisión durante mucho tiempo: la primera era comprar en propiedad un local que fuera la sede de la falla Luis Cendoya porque, con un préstamo de por medio, se conseguiría que la entidad no se disolviera en un amplio espacio de tiempo; la segunda de estas iniciativas fue el compromiso adquirido para hacer una rotación entre algunos de los presentes para que, cuando les tocara, se hicieran cargo de la comisión como presidentes, una manera de dar continuidad a los responsables de la falla.
Y así lo hicieron. En cuanto al local, decidieron comprar el edificio que antiguamente había sido la sede del ayuntamiento en el Port de Sagunt, el nº 4 de la plaza 1er de Maig, local en el que todavía se encuentra el Casal de Luis Cendoya, un casal con mucha actividad no solo durante la semana fallera sino también prácticamente los trescientos sesenta y cinco días del año. En cuanto a la rotación en la presidencia de la comisión, en esta rueda participaron Silvestre Borrás Azcona, Benjamín Sancho Jover, Antonio Fresno Ortiz, Vicente I. Martínez Campayo y Amado Vicente García, que, en una tanda de dos ejercicios falleros cada uno, significaría asegurar la presidencia durante diez años.
«Se pidió un préstamo de veinte años para comprar el casal a la Caja de Ahorros, pero no se podía pedir a nombre de la falla, porque todavía no estaba constituida como asociación cultural como lo está ahora. Por este motivo el préstamo fue nominal a nombre de Silvestre Borrás, José Barba, Miguel Ángel Herrera y Benjamín Sancho. Esta compra fue el sueño, precisamente, de Miguel Ángel Herrera que, sin ser nunca presidente de esta comisión, fue un gran puntal durante muchos años, ostentando el cargo de tesorero, motor y continuador de Luis Cendoya», relata Antonio Fresno.
De esta manera se retomó la falla Luis Cendoya, que volvería a la actividad fallera durante el ejercicio 1985-1986 bajo la presidencia de Silvestre Borrás y con la representación de las Falleras Mayores, Mª José Barba López e Inés Fabra Marzo, y el presidente infantil, Manuel Requena Fresno. Ahora ya han pasado los años, más de treinta, y la comisión de la falla Luis Cendoya ha ido creciendo año tras año, ha celebrado su setenta y cinco aniversario y, este año, tres décadas seguidas plantando sus monumentos.
Además, puede enorgullecerse porque es una de las pocas comisiones de la comarca que posee su propio pasodoble, compuesto por el maestro Villar, y cuenta en su haber con un total de seis mujeres que representaron a la antigua Junta Fallera de Sagunto siendo falleras de Luis Cendoya: Mª Ángeles Cuadau Asensi (1974), Mª Elisa Borrás Navarro (1976), Mª Teresa Olmos Saus (1979), Enri Olmos Saus (1987), Mª Antonia Albalat Paredes (1989) y Alicia Gil Martín (1999). Asimismo, en la actualidad tiene un grupo de teatro con más de diez años de historia y muchos reconocimientos, y un grupo de música, el 18M, formado por falleros de esta comisión.
Ahora solo resta la llegada del año 2027, en el que esta falla será la primera de la comarca del Camp de Morvedre en celebrar su centenario, una fecha que muchos falleros de Luis Cendoya llevan grabada en su corazón y a la que intentarán llegar continuando con la hermandad y las ganas de trabajar y tirar siempre adelante que, hasta ahora, esta comisión del Port de Sagunt ha demostrado.