Volver al blog 3 de febrero de 2022 · Por Hugo Morte i Lorente (Faller)

Evolucionemos

Evolucionemos

Cerrar el ciclo más largo de la historia supuso dos grandes beneficios: la estabilidad y el equilibrio emocional de las comisiones falleras y, por otro lado, el inicio de la recuperación de los sectores productivos vinculados. Mi admiración para todas las Fallas valientes que lucharon contra todo por su amor a la fiesta, desde la responsabilidad, la prudencia y el compromiso. Con perspectiva nos dimos cuenta de que fue lo más acertado. La pandemia nos hizo resilientes, y la adversa meteorología de aquellas Fallas 2020-2021, indestructibles.

Recordemos que, antes de la celebración, pusimos en valor —ya era hora— la potencia económica que somos y la necesidad emocional, social y cultural de celebrarlas. ¡Bien! ¡Gran logro! ¡Por fin! Recuerdo cuando a las Fallas las definían con etiquetas negativas que no vale la pena mencionar. Incluso se produjo una unión entre todas las poblaciones falleras, vertebrando todo el territorio valenciano, que espero que vuelva y se consolide.

Hasta aquí un resumen, a mi manera de ver, de lo sucedido en las pasadas Fallas. Llegados a este punto, quiero introducir una reflexión. ¿Nos trajo la pandemia una oportunidad única para cambiar los anacronismos de las Fallas actuales? ¿Estamos dejando pasar una oportunidad única para evolucionar y actualizarlas a los tiempos que corren? Tal vez debamos volver al origen para construir el futuro.
¿Evolucionamos?
PERSONAS + SOSTENIBILIDAD + INNOVACIÓN

Es sabido el inmovilismo del mundo fallero. Lo observamos en cualquier población que planta Fallas en todo el territorio valenciano: actos o situaciones creados en el pasado, en un contexto sociocultural determinado, que hoy son situaciones desfasadas. «Las tradiciones están para traicionarlas», leí en un artículo que hablaba de los anacronismos de las Fallas y de su urgente revisión. La pandemia fue mala en todos los aspectos, pero había que sacar aspectos positivos y hacer lecturas constructivas. Ha sido una oportunidad única para evolucionar hacia modelos de Fallas más PLURALES, COLECTIVAS, SOCIALES, AMABLES, SOSTENIBLES, y que necesitan urgentemente INNOVACIÓN en todos los aspectos. Y todavía estamos a tiempo.

No eludamos los fundamentos, los pilares y la esencia de nuestras tradiciones y costumbres como pueblo; más bien al contrario, volvamos a ellos. Es decir, la Falla en el centro donde gira todo, hecha con materiales sostenibles y con una carga satírica tan representativa de los valencianos, y todo ello en un contexto actual y moderno que mira y cuida el futuro.
INVOLUCIÓN: VOLVER AL PASADO PARA CONSTRUIR EL FUTURO

Desde el momento en que somos conscientes de nuestros rasgos originarios como falleros y falleras, podemos trabajar en la urgente innovación del colectivo. Dicho de otro modo: somos falleros porque plantamos Fallas, somos falleros porque pensamos como colectivo y huimos de los protagonismos personales, somos falleros porque hablamos en valenciano, somos falleros porque revitalizamos la indumentaria tradicional valenciana, somos falleros porque sentimos como nuestra la música tradicional valenciana, somos falleros porque en una mascletà el corazón nos late al ritmo de los truenos y los masclets, somos falleros porque nos preocupa la literatura festiva, somos falleros porque respetamos el legado de nuestros antepasados, y podríamos seguir... ¿y tú, por qué crees que somos falleros y falleras?

O trabajamos como colectivo, o moriremos como individuos.
CONSTRUIR EL FUTURO ES RESPETAR Y CUIDAR EL PRESENTE

Hay estudios que revelan datos a los que hay que prestar atención urgentemente. Las Fallas contaminamos, y cada vez más, por los materiales que utilizamos en su construcción; el corcho blanco es un elemento a erradicar. El humo negro nos está destruyendo el futuro. Nuestras hijas y nuestros hijos no tienen un planeta B. La carrera por los monumentos mastodónticos con presupuestos muy ajustados tiene un doble peligro. En primer lugar, en tres o cuatro años nos cargamos el gremio de artistas falleros, recientemente protegidos por la UNESCO; y, por otro lado, la elevada y constante contaminación se carga el futuro. Súmale la falta de crítica y sátira social en las Fallas, cada vez más marca blanca en la carrera por los premios, y resulta que nuestros antepasados estarían bastante disgustados con nosotros... ¿Y tú, qué piensas de todo esto?
¿Involucionamos?
INNOVEMOS

Para concluir, esta reflexión personal, llena de buenas intenciones, pretende ser directa y transparente con la situación actual. Necesitamos proteger las Fallas con urgencia, debemos transmitir las tradiciones de generación en generación y mirar el futuro con esperanza.

¿Es el modelo actual de Fallas un anacronismo que necesita (re)evolucionar? ¿Debemos volver al pasado para construir el futuro? ¿Debemos proteger de verdad nuestras tradiciones originarias? ¿Es la actual crisis sanitaria una oportunidad para tal evolución? ¿Qué quiere el colectivo fallero para sí mismo? ¿Y para el futuro de la Fiesta? ¿Es la Falla (el monumento) el centro genuino y el eje sobre el que ha de girar todo? ¿Hay que definir un plan de márketing para vender las Fallas puertas adentro? ¿Es necesario un nuevo modelo de desarrollo (evolución) sostenible? ¿Es necesaria y suficiente una mejor venta exterior de las Fallas?

El objetivo no es responder a cada pregunta con la verdad absoluta, NO: son preguntas retóricas con las que me gustaría reflexionar en este texto e invitar a las personas a reflexionar. Según la AVL, reflexión es el pensamiento o juicio que se tiene o se hace después de haber reflexionado. Acción de reflexionar. Una pregunta que requiere una cierta reflexión.

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