Falla, tradición viva: de la madera al poliestireno y la impresión 3D

El diccionario general de la lengua valenciana define las fallas como hogueras festivas, compuestas de figuras o ninots hechos de material combustible que tienen un motivo central y diversas escenas cómicas, caricaturescas o críticas, que se plantan en las calles de la ciudad de Valencia y otras poblaciones valencianas con motivo de la festividad de San José y que son quemadas la noche del día de San José.
Hay dos aspectos fundamentales en las fallas que, por muchos cambios que imperen en la sociedad de un momento u otro, permanecerán en el tiempo: quemar un monumento artístico y satírico el 19 de marzo, y la vida en el casal. El resto de aspectos podrían ser diferentes en cada población, e incluso en cada falla o agrupación de fallas.
La sociedad y las costumbres evolucionan, y las fallas deben evolucionar con ellas si no quieren quedarse atrás. Todavía en la actualidad, en el mundo de las fallas quedan reminiscencias de épocas pasadas y elementos sexistas, como pueden ser la determinación de roles genéricos en la fiesta o la objetualización de la mujer en algunos casos. Y eso debe ir cambiando.
Como afirma Jesús Peris Llorca, presidente de la Associació d'Estudis Fallers, cuando habla del futuro de la fiesta fallera, «es muy importante que la ilusión de permanencia, que es fundamental en las tradiciones, de identidad con ellas mismas, no vaya demasiado lejos y acabe por fosilizarlas. Porque fosilizarse quiere decir quedarse atrás. Y ese es el primer paso para decaer y desaparecer».
Todo cambia y evoluciona: el estilo y las temáticas de los monumentos no son los mismos que hace unos siglos, ni tampoco los materiales. La sociedad continúa avanzando y las fallas se han de ir adaptando.
En el siglo XIX los ninots se hacían de desechos, papel, madera y cartón. Con el cambio de siglo, los ninots se hacían de paja y alambre y se vestían con ropas. La cabeza y las manos se modelaban con cera. Nace así la figura del artista fallero.
A principios del siglo XX esta técnica cambia y aparecen las primeras figuras hechas con moldes de cartón. Este nuevo material permitiría que los ninots no se resintieran por el efecto del calor.
A partir de los años 90 aparece la técnica del poliestireno expandido, que permite mejorar el modelado y los acabados de las figuras y dotar a los monumentos de una mayor altura debido a la reducción de su peso.
Pero esto no va a acabar aquí. La UPV lleva en marcha desde hace alrededor de una década una investigación de nuevos materiales combustibles que reduzcan y hasta acaben con el impacto medioambiental que genera la quema de los monumentos falleros. Esta investigación es posible gracias a la colaboración entre miembros de los departamentos de Informática de Sistemas y Computadores, Química, y el departamento de Dibujo de la Facultad de Bellas Artes.
El proyecto pretende preparar los ninots de falla de una manera nueva y alternativa, basada en la tecnología de impresión 3D, utilizando productos de reciclaje como la paja de arroz y otros residuos agrícolas que funcionan de una manera similar y que tienen una combustión más limpia y menos contaminante.
Este material se erosiona con facilidad, lo cual permite mejorar los acabados de las figuras, es ligero y arde sin ningún tipo de problema y sin producir vapores tóxicos como ocurre con el poliestireno utilizado actualmente. Pero todavía queda trabajo de cara a perfeccionar el proceso y la escala de impresión.
Y es que también queda mucho por hacer en nuestra fiesta, pero siempre con ese sentimiento fallero que nos hace capaces de casi cualquier cosa en beneficio de todos. Porque no debemos olvidar que sin falleros no habría fallas, y que el futuro solo depende de nosotros.